Entre el estudiantado democrático y opositor a la dictadura se discutía en ese entonces, si se tomaban los mecanismos que establecía la dictadura y se desbancaba el sistema desde dentro o se rechazaban de plano, por considerarlos espurios y se llamaba a elecciones paralelas democráticas (Muñoz Tamayo, 2020). Lo que ocurrió fue una coordinación de estudiantes que tenían militancia en las juventudes demócrata cristiana y comunista, conformando el Comité Reorganizador del Movimiento Estudiantil (CORREME).
Una de las primeras señales de descontento real contra la dictadura ocurrió en Concepción. En 1978, protestaron contra guardias o vigilantes que había instalado la autoridad universitaria y que ejercían una labor policíaca. La acción represiva era justificada por el rector delegado, el teniente coronel del ejército, Heinrich Rochna Viola (Baeza, 2004) ([1]).
Un año después, en mayo de 1979, en el campus oriente de la Pontificia Universidad Católica de Chile, después de un 1° de mayo de protestas, en que fueron golpeados trabajadores, estudiantes y hubo preocupación por seminaristas, religiosos y religiosas, los estudiantes de la carrera de Teología paralizaron las actividades (Baeza, 2004; Muñoz Tamayo, 2020).
Los arzobispos José Manuel Santos y Bernardino Piñera debieron interceder ante el almirante Jorge Swett Magde, rector-delegado, enviándole una carta ([2]). Si bien finalizó el paro, 13 estudiantes fueron expulsados, otros 3 fueron suspendidos por dos semestres y 89 fueron suspendidos por un semestre (La Tercera, mayo de 1979).
Un año después, integrantes de la Policía de Investigaciones secuestró a la pareja de estudiantes de Periodismo de la Universidad Católica, Cecilia Alzamora Vejares y José Eduardo Jara Aravena. Ambos fueron capturados el 2 de julio de 1980 por este grupo de detectives vinculados a la Central Nacional de Informaciones (CNI) y organizados en el comando de vengadores de mártires. Los llevaron a distintos centros de Investigaciones, donde fueron torturados. Alzamora sobrevivió, pero Eduardo Jara murió en la posta 4 de la comuna de Ñuñoa producto del “Síndrome Purpúrico, esto es, un shock con signos de la acción de corriente eléctrica en algunas zonas del cuerpo unido a una anemia intensa” ([4]). Solo en 2018, el juez Mario Carroza condenó a dos detectives por la muerte de Eduardo Jara, sentencia que fue aumentada en 2022. Recién en 2024 se condenó a 10 años de presidio al entonces subprefecto Nelson Byron Víctor Lillo Merodio, también responsable en el secuestro y torturas ([4.1]).
Del estupor estudiantil se pasó a la movilización. En 1982, nuevamente agentes anónimos secuestraron a la secretaria del centro de alumnos de la carrera de Pedagogía en Filosofía, Marcela Palma Salamanca. Los dirigentes de organizaciones estudiantiles electas democráticamente llamaron a una paralización de 24 horas y se entrevistaron con el rector delegado, ante lo cual el almirante Swett Magde respondió con la suspensión de la carrera de Teatro por el tiempo que restaba de ese año 1982 ([5]).
En la Universidad de Chile, en tanto, los primeros años de la década del ’80 comenzaron otras medidas de control hacia los estudiantes. Una de ellas fue la creación de la llamada Coordinadora Administrativa del Campus Macul, que abarcaba cinco Facultades. Los guardias que operaban en esta entidad se les llamaba “los azules”, por el color de los uniformes, y ellos golpearon a varios estudiantes, incluso llevándolos a los baños para amedrentarlos y castigarlos físicamente ([6]). El estudiantado realizó protestas en 1982 contra la Coordinadora, acusándola de ejercer vigilancia, control y se responsables de golpizas. El resultado: 50 estudiantes bajo sumario, varios de estos, personas electas democráticamente. Debió interceder el cuerpo académico ante la autoridad y con ello se levantaron las suspensiones y se declaró que sería reestructurada la llamada Coordinadora Administrativa.
Fuera de la región metropolitana, en 1983, el estudiantado de la Universidad de Antofagasta -resultado de la fusión de las sedes regionales de las universidades de Chile y Técnica del Estado- había logrado construir los estatutos de su organización y en junio de ese año constituyó democráticamente su Federación de Estudiantes (Garcés Sotomayor, 2011) ([7]), uniéndose a las protestas de ese año. David Espinoza, en ese entonces estudiante de la Universidad Católica del Norte, con presencia en Antofagasta, y futuro dirigente en el Instituto Profesional de Santiago, recuerda una protesta en particular, donde unos 600 a 700 estudiantes salieron de la toma de la U de Antofagasta y marcharon por calle Angamos. Esta universidad sería objeto de una política de depuración en los siguientes años. En enero de 1986, las autoridades de la Universidad de Antofagasta exoneraron a 31 académicos y 20 funcionarios, mientras que sanciona a cerca de 200 estudiantes de distintas carreras.
En el sur de Chile, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción (FEC) había sido, en 1983, la segunda federación de estudiantes recuperada democráticamente, después de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Antofagasta, que había tenido elecciones en mayo de 1983 (Solís Álvarez, 2023).
De esta manera, ya había comenzado la etapa de la recuperación democrática de las organizaciones estudiantiles, sin intervención de las rectorías delegadas ni de las autoridades de las universidades. Los grupos gremialistas o nacionalistas de estudiantes universitarios finalmente debieron ceñirse a los estatutos elaborados y votados por la mayoría del estudiantado y, consecuentemente, acatar los procesos eleccionarios democráticos.
La reconstrucción de la FECH se materializó en 1984, cuando Yerko Lubjetic resultó electo como presidente; Gonzalo Rovira, primer vicepresidente; junto a los demás dirigentes: Ricardo Brodsky y Jaime Andrade. Para la siguiente elección de la FECH, la presidencia quedaría en Humberto Burotto Guevara, y Gonzalo Rovira nuevamente sería vicepresidente.
Con Federaciones estudiantiles democráticas, la siguiente fase fue la constitución del Consejo Nacional de Federaciones de Estudiantes de Chile, CONFECH, que se constituyó en octubre de 1984, durante el primer Congreso Nacional de Estudiantes que se realizó en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, y que reunió a cerca de 400 estudiantes de todo el país (Revista Solidaridad, 1984) ([8]). En ese encuentro se manifestaron a favor democratización del país, del cambio de los rectores delegados, exigieron autonomía universitaria, criticaron el sistema de auto financiamiento y la ley general de universidades. Finalmente, se organizaron en zonales: sur, norte, Valparaíso y Santiago.
[1] Fue designado rector en 1975 hasta 1980.
[2] Se puede acceder a la carta en: https://www.iglesia.cl/216-declaracion-sobre-la-situacion-en-la-facultad-de-teologia-de-la-uc.htm
[4] Relato completo del caso, mediante descarga de PDF: https://www.pjud.cl/prensa-y-comunicaciones/noticias-del-poder-judicial/74626
[4.1] Fallo de la Corte Suprema: https://www.pjud.cl/prensa-y-comunicaciones/noticias-del-poder-judicial/116736
[5] Secuestro y la medida adoptada por el rector designado en Informe de la Vicaría de la Solidaridad (págs. 11-12): https://www.vicariadelasolidaridad.cl/sites/default/files/VS0001366.pdf
[6] Reporte de Vicaría de la Solidaridad (pág.15): https://www.vicariadelasolidaridad.cl/sites/default/files/VS0001366.pdf
[7] Tesis de grado: https://openbiblio.museodelamemoria.cl/shared/biblio_view.php?bibid=1376&tab=opac
[8] El repositorio muestra la Revista de todo el año 1984. La nota está en el número 189. https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/visor/BND:80746



