Funeral de luto blanco

El Instituto Profesional de Santiago (IPS) estaba convulsionado desde el ataque en el Puente Loreto contra su estudiante, Ronald Wood Gwiazdon. El Centro de Estudiantes de la carrera de Contador Auditor, apoyados por la presidencia de la Fech y centenares de estudiantes (La Cuarta, 23 de mayo) marcharon por el centro de Santiago en dirección al Palacio de los Tribunales el jueves 22 de mayo y solicitaron al presidente de la Corte Suprema, Rafael Retamal López, que designara un ministro en visita (La Tercera, 23 de mayo).

Se anunciaban querellas de la Asociación de Académicos IPS y gestiones de la abogada de esa casa de estudios, Clara Viviani (La Tercera, 23 de mayo), mientras el rector delegado Ortiz Lorenzo dijo que estudiaba pedir el ministro en visita, si los antecedentes así lo determinaban (LUN, 23 de mayo). La autoridad delegada respondía así a la solicitud de Wanda Gwiazdon y el consejo de presidentes de centros de alumnos del IPS, que demandaron la intermediación del rector en el caso.

En el ámbito médico, a la salida del encuentro con Ortiz Lorenzo, Wanda Gwiazdon confirmó que su hijo se mantenía internado en el Instituto de Neurocirugía y conectado a ventilación mecánica, dando cuenta de la gravedad de su estado.

Ese jueves 22 de mayo, como resultado de las manifestaciones del estudiantado y el accionar de carabineros con bombas lacrimógenas, finalmente el rector delegado decide suspender las clases por 3 días, es decir, hasta el lunes 26 de mayo.

El viernes 23, los magistrados del máximo tribunal del país, en sesión de Pleno, decidieron remitir o traspasar la petición de ministro en visita a la Corte de Apelaciones (El Mercurio, 24 de mayo). En ese ámbito judicial, se supo que Carabineros habría generado un parte (un breve escrito) sobre los hechos del Puente Loreto, pero que este papel se había entregado a la segunda fiscalía militar de Santiago (Las Últimas Noticias y la 4°, 24 de mayo). Y en cuanto al estudiantado, este inauguraba el primer día del 2° Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios de Chile, organizado por el Consejo de Federaciones de Estudiantes de Chile (CONFECH), encuentro que esa mañana ya tenía problemas por la prohibición impuesta por la autoridad militar. Esto obligó a la organización a trasladarse a la Universidad Católica, donde también fue prohibido, luego a la USACH, donde fueron reprimidos por la policía, para finalmente realizarse en distintos puntos de la capital para evitar el asedio policial y militar (enlace a nota adjunta).

Cerca de las 18.00 horas, exactamente 3 días después de haber sido herido a bala en la cabeza, Ronald Wood Gwiazdon, de 19 años, falleció en el Instituto de Neurocirugía. Sus padres fueron informados.

En el mismo recinto de salud, 50 estudiantes y jóvenes se reunieron y comenzaron una vigilia (La Cuarta, 24 de mayo). Las organizaciones estudiantiles del IPS decidieron paralizar actividades hasta que se cumpliera con la petición de un ministro en visita para que investigase el caso.

En medio del dolor por la muerte de Ronald, el vocero del centro de estudiantes del IPS (CEIPS), Luis Villasoto, declaró:

“albergamos un sentimiento de indignación e impotencia por lo sucedido. Todo el estudiantado está cansado que sigan sucediendo estas cosas tan lamentables y tan injustas, ya que como jóvenes somos amantes de la paz y la vida” (La 3°, 24 de mayo).

Esa misma tarde noche, el partido Social Democracia exigieron a los tribunales una investigación que diera con los culpables.

La muerte de Ronald Wood fue redactada en el sector inferior de la portada, ese sábado 24 de mayo de 1986 en el diario La Tercera: “Después de una prolongada agonía. Murió estudiante baleado en la cabeza” (La Tercera, 24 de mayo). En El Mercurio, también se informó en un breve de la portada: “Deceso. Ayer falleció, en el Instituto de Neurocirugía, estudiante herido en incidentes registrados el martes” (El Mercurio, 24 de mayo). El fallecimiento también se informó ese día en páginas interiores de Las Últimas Noticias, La Cuarta, La Nación. Más allá de decisiones editoriales que adoptaron estos periódicos en el tratamiento de la noticia u otras informaciones que fueron presentados como más importantes, en especial, noticias de portada (ver anexo de Encubrimiento), el caso fue ampliamente informado.

Disparos y profanación

El cuerpo de Ronald fue llevado hasta la Iglesia Gratitud Nacional, donde se realizó el velorio. Ese sábado 24 de mayo, el abogado Ricardo García Rodríguez, ministro del Interior de la dictadura, dijo que el hecho era “lamentable, como la muerte de todo ciudadano”, añadiendo que a nombre del gobierno esperaba el esclarecimiento del caso (LUN, 25 de mayo). Pocos días antes, el propio funcionario de la dictadura había recibido una carta de la agrupación de familiares de detenidos desaparecidos, que buscaba respuesta de esclarecimiento para 758 personas detenidas desaparecidas, la cual él ni la dictadura nunca respondieron.

El funeral se realizó el domingo 25 de mayo, día en que el CONFECH cerraba el segundo Congreso Nacional que adoptó el nombre de Ronald Wood en su homenaje. La Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile llamó a portar claveles blancos para asistir al funeral (LUN, 25 de mayo).

Las exequias comenzaron con una misa en la Iglesia de la Gratitud Nacional, ubicada en la principal avenida de Santiago Alameda Bernardo O”Higgins esquina Cumming. La nave principal contuvo a una cantidad importante de asistentes, lo que obligó a que muchas personas quedaran fuera del recinto. No fue una ceremonia religiosa tranquila. Incluso denunciaron disparos al interior del recinto ([1]). La prensa sí reportó un disparo al aire por parte de un policía (LUN, 26 de mayo), uso de bombas lacrimógenas y tensas negociaciones de sacerdotes, los dirigentes estudiantiles Humberto Burotto Guevara (FECH) y Tomás Jocelyn Holt (FEUC), apoyados por el sindicalista Manuel Bustos Huerta, con carabineros, los que prohibieron el cortejo a pie hacia el cementerio general. Esta decisión hizo recrudecer los incidentes, mientras la policía informó que solo permitiría el uso de vehículos y buses (La 3°, 26 de mayo). Según informó este periódico, había un homenaje en la Pérgola de las Flores, que no pudo realizarse debido al nuevo trazado que ordenó la autoridad policial: el cortejo fúnebre fue desviado por Cumming y en calle Catedral, “los uniformados, ante la lentitud de la columna, optaron por apresurar y desviar la carroza de su recorrido pactado” (LUN, 26 de mayo). Finalmente, el cortejo debió transitar por puente Bulnes (sector Mapocho) y luego abrirse camino por Vivaceta.

Sin embargo, en medio del desplazamiento, Carabineros intentó apropiarse del carro vehicular fúnebre, en una acción que era un método ya utilizado por la fuerza policial y que siguió realizando en otros cortejos de víctimas de la dictadura ([2]). Sin embargo, no lograron arrebatar el féretro, considerando que familiares y estudiantes resistieron la embestida policial. Ya era un cortejo multitudinario (La Cuarta, 26 de mayo). Las organizaciones estudiantiles, una de ellas la FEUC, habían exigido a los tribunales “a hacer justicia y castigar a los culpables de este crimen”, convocando al funeral desde las 14.00 horas (LUN, 25 de mayo).

En el cementerio general, más de una decena de personas habló ante las personas asistentes, entre ellas, Humberto Burotto, presidente de la Fech; José Sanfuentes, representante del Movimiento Democrático y Popular (MDP); Mario Garfias Villarreal, vicario de la Pastoral Universitaria, quien desde ese cargo hizo un llamado: “no nos contagiemos con la muerte ni la violencia de otros. No nos volvamos vengadores y verdugos” (La Cuarta, 26 de mayo). Habló también frente a la gente reunida, el padre agustino francés, Olivier D’ Argouges, quien ya años antes había despedido a otro joven, un trabajador de 23 años, Juan Aguirre Ballesteros, torturado, asesinado y mutilado: “Esto no puede seguir… En su muerte hay un llamado a la conciencia de aquellos que llevan la responsabilidad del país para que hagan verdad”, dijo ese 26 de octubre de 1984 ([3]). En el funeral de Ronald Wood, el padre Olivier, en su calidad de Vicario Episcopal de la Zona Oeste de la Arquidiócesis de Santiago, acusó a quienes con soberbia cometían pecados:

“Dios de la Justicia, manifiéstate. Da el pago a los soberbios. Hasta cuándo los impíos. Hasta cuándo Señor, pronunciarán y hablarán cosas duras y se vanagloriarán todos los que cometen injusticia y pecado” (LUN, 26 de mayo).


Fuente: La Tercera 23 de mayo de 1986.
Fuente: Las Últimas Noticias, 23 de mayo, 1986. Dirigentes piden a la Corte Suprema designar un ministro en visita.
Fuente: La Cuarta, 23 de mayo de 1986. Prohiben Segundo Congreso del CONFECH.
Fuente: La Tercera, 26 de mayo de 1986. Cortejo fúnebre de Ronald Wood.