Cuando se conmemoraron 35 años del crimen de Ronald, el mundo estaba enclaustrado. La salud fue el derecho protegido y la libertad de desplazamiento fue restringida. Había educación a distancia y así también lo vivió la Universidad Tecnológica Metropolitana.
En los años anteriores, la hermana de Ronald Wood, Wanda, había estado trabajando en un libro Ronald Wood: Un puente a los sueños, uno que recogía poemas y relatos poéticos, tanto de la familia Wood Gwiazdon: Katia, Wanda y Simón, como de otros autores, Pedro Lemebel y Omar Arévalo.
El 3 de junio de 2021, en plena pandemia, se realizó un lanzamiento online, a distancia, en el contexto de la semana de memoria y derechos humanos de la UTEM. La actividad comenzó en algún salón donde se interpretó en piano el tema Charagua, de Víctor Jara.
Luego, el entonces vicerrector de transferencia tecnológica y extensión, Mario Torres Alcayaga, reseñó el libro, señalando que se trataba de “registros del dolor, testimonio vivo de esos años de pérdida, escritos que trazan con su prosa un puente a los sueños, uniendo a los de Ronald y a los de su generación con los jóvenes de nuestros días”.
Por su parte, Carmen Berenguer, poeta, cronista y artista visual, ganadora en 2008 del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, recordó los años de la dictadura y de qué significaba salir a la calle. Era un espacio de guerra urbana, dijo, y “por lo mismo, salir ya era una gran osadía. Ronald, ese día sería su víctima, ese espacio de la calle en el año 1986, era un campo minado, un país ocupado por las fuerzas armadas de Chile”.
Berenguer destacó algunos textos del libro, como aquel donde Wanda Wood recuerda que luego de la información de Ronald, en radio Cooperativa se emitió la canción Un Café para Platón, de Fernando Ubiergo. Carmen Berenguer destaca luego que los textos de Wanda en el libro “es un poemario que canta, llora, recuerda, sueña y escribe su elegía a su hermano Ronald y así continúa viviendo a través de estos poemas”.
A través de la pantalla del encuentro virtual, también intervino el ex dirigente del Centro de Estudiantes del IPS, David Espinoza, quien contextualizó los hechos, recordando que el año anterior al crimen de Ronald, en 1985, se había asesinado a los hermanos Vergara Toledo. Como residentes de Villa Francia, cercana a la actual comuna de Maipú, Eduardo Vergara Toledo era estudiante universitario del ex Pedagógico y tenía 20 años, mientras que su hermano, Rafael, tenía 18 años y era estudiante del Liceo A-70 de Maipú. Con esos y otros antecedentes de dura represión, en 1986, se trató de una batalla total por la recuperación de la democracia al país. Cada tanto, recordó David Espinoza, el CEIPS emplazaba a la renuncia del rector: “y allí estaba Ronald, en la primera línea, siempre dispuesto a avanzar hacia la democratización de la universidad, siempre comprometido con la organización estudiantil.”
El ex dirigente del IPS finalmente clamó por justicia: “Han pasado 35 años…el vergonzoso cerco de silencio y el mentiroso “Nunca Más” del general Juan Emilio Cheyre en la práctica han hecho que los testigos involucrados hayan cerrado filas encubriendo a los criminales”.
Finalmente, Wanda Wood, autora del Libro, dio testimonio de esta obra como unacontribución a la memoria histórica “Para que nunca más en Chile se apague la vida de otro joven estudiante, como Ronald Wood”. Agradeció a su padre, a Simón Eduardo Wood Gwiazdon, también fallecido, a Rodrigo Rojas de Negri (le dedicó un poema), a Omar Arévalo, y a Pedro Lemebel.
Leyó algunas líneas del libro, recordando que habían pasado 35 años desde el asesinato: “Los árboles se han deshojado tantas veces sobre tus pisadas, las que te llevaron al puente de tu destino”. Recordó a Ronald, aquel de cabellos trigueños, bella sonrisa amplia y gestos sencillos y tiernos. “Te seguiré buscando en cada joven impetuoso, en cada sonrisa amistosa, en cada mirada soñadora. Recorreré tus pasos con la memoria incansable de la estela dibujada con tu intenso y valioso legado”, finalizó.
