Parlamentarios de distintas naciones del mundo comprometieron su asistencia, en mayo de 1986, a la Asamblea Parlamentaria Internacional por la Democracia, organizada por ex parlamentarios chilenos, que se realizaría en el entonces Hotel Tupahue, en pleno centro de Santiago. Este encuentro motivó tanto una reacción discursiva de autoridades civiles y militares de la dictadura como una movilización de tropas militares en el centro de Santiago.
La tensión comunicacional fue en ascenso y, de acuerdo con la prensa, algunos detalles fueron conocidos días después del lunes 19 de mayo. Las razones del cierre de la capital y el férreo cuadrante policial y militar fueron producto de una “anticipación” de la dictadura ante informaciones que tenían de desmanes y una “columna” (LUN, 23 de mayo) ([1]) que marcharía por Santiago. Lo cierto es que era conocida la convocatoria del Comando Nacional de Trabajadores para manifestarse en la Marcha por la Paz (ver panfleto).
Ante la prensa, la realización de la Asamblea era parcialmente aceptada por el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Jaime del Valle Alliende ([2]), y por el subsecretario del ministerio del Interior, Alberto Cardemil Herrera ([3]). Este último dijo, al finalizar la semana anterior a la cita parlamentaria internacional, que nada debiese alterar la tranquilidad de la capital, Santiago, y que lo relevante “es que la ropa sucia no solo se lave en casa, sino, de modo principal, en familia” (LUN, 17 de mayo). Ya advertía que el gobierno esperaba el “uso malicioso” del acto y que aquello motivaría el uso de la fuerza pública.
[1] El concepto lo utiliza el propio Pinochet en declaraciones a la prensa del jueves 22 de mayo.
[2] Fue director ejecutivo de Televisión Nacional hasta 1975, luego ministro de Justicia en el año 1983. De acuerdo con la investigación de la periodista Alejandra Matus Acuña, en El Libro Negro de la Justicia Chilena, del Valle leía rigurosamente los fallos de jueces y “no le gustaba que los magistrados expresaran su descontento con la situación política en las sentencias” (Matus, p.). Le habría hecho saber esto al ministro Hernán Correa de la Cerda. Jaime del Valle solo estuvo 11 meses en ese puesto y luego fue designado ministro de Relaciones Exteriores, hasta 1987.
[3] En día del atentado contra Pinochet, en septiembre de 1986, Cardemil es citado a La Moneda, donde se entera que esos días habría detenciones, asunto que le habría dicho el entonces ministro del Interior, Ricardo García Rodríguez. Entre el 8 y 9 de septiembre de 1986, aparecieron muertos José Carrasco Tapia, Abraham Muskatblit, Felipe Rivera y Gastón Vidaurrazaga.

