Leslie Araneda es la Coordinadora del Archivo Digital de Londres 38 Espacio de Memorias. Ubicada en el casco histórico de Santiago, a metros de la Iglesia de San Francisco, entre 1973 y 1975 allí los detenidos políticos por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) eran sometidos a torturas, asesinados y hecho desparecer. Londres 38 es la dirección de una amplia casa, hoy convertida en un sitio de memoria y educación en Derechos Humanos.
Hace algunos años, Londres 38 Espacio de Memorias demandó la visibilidad de estos archivos secretos, que fueron recuperados a causa de las investigaciones en la ex Colonia Dignidad, el enclave de alemanes en territorio chileno que colaboró con los aparatos de seguridad de la dictadura.
Se encontraron miles de fichas que la Colonia había estado elaborando incluso antes del Golpe Cívico Militar de 1973, y donde se registraron miles de nombres de personas ligadas a la izquierda, dirigentes políticos, pero también la oficialidad de todas las fuerzas armadas y carabineros.
Se trata del hallazgo al interior de un container oculto en un búnker y que realizó el magistrado Jorge Zepeda, quien mantuvo en reserva el material y pidió un análisis a la Jefatura de Inteligencia de la Policía de Investigaciones (JIPOL), la que emitió un informe buscando explicar el significado del material hallado.
La revelación del contenido de las fichas no fue sencilla. Las organizaciones de derechos humanos exigieron la entrega y visibilidad, como relata Leslie Araneda.
Las fichas tienen su origen en una decisión del máximo líder de Colonia Dignidad, Paul Schäfer, quien “encargó a Gerd Seewald, jerarca de Colonia Dignidad, la confección de un archivo de inteligencia que sirvió para dar seguimiento a opositores de la dictadura, prisioneros políticos, militares, personeros públicos, incluso al dictador Augusto Pinochet, entre otras personas” ([1]). En 2005, estas cerca de 46 mil fichas fueron encontradas dentro de un container oculto en un búnker del predio germano.
Dentro de los nombres registrados se encuentran varios rectores designados. De la Universidad de Chile, el general Agustín Toro Dávila, de quien el informe policial constata: «General de brigada, Jefe de Zona en Estado de Emergencia de Concepción y Arauco. Se estampan constancias de SMO, FI, CON y CET donde se le critica de tener mano blanda con los marxistas y de entregar documentos secretos militares a civiles», dice el análisis de la JIPOL. Hay mención al general Alejandro Medina Lois: «se agregan siete recortes de prensa referidos a su trayectoria militar y nombramiento como ministro de salud y rector de la Universidad de Chile», es decir, se le hizo seguimiento en su vida militar, pero también en los hitos de 1979., cuando fue ministro, y en 198o, cuando fue designado rector. Se añade en general Roberto Soto Mackenney.
Otros nombres de rectores delegados consignados en las fichas de la ex Colonia Dignidad son: Vicelmirante Jorge Swett Magde (PUC), coronel Eugenio Reyes Tastets (UTE), coronel Patricio Gualda Tiffaine (USACH).
Sobre el ex rector del Instituto Profesional de Santiago, coronel Luis Ortiz Lorenzo, Leslie Araneda revela otros detalles de esta fichas.
Finalmente, al consultarle sobre el carácter de esta documentación, Leslie Araneda enfatiza que se trata de una categoría que es ampliamente conocida en los países que vivieron dictaduras: son Archivos de la Represión.
