Funeral blanco

Unos 50 estudiantes y jóvenes iniciaron una vigilia a las afueras del Instituto de Neurocirugía al conocerse el fallecimiento de Ronald. La organización estudiantil del IPS resolvió un paro total para presionar la designación del ministro en visita que habían solicitado días antes.

En medio del dolor, el entonces vocero del Centro de Estudiantes del IPS, Luis Villasoto declaró:

albergamos un sentimiento de indignación e impotencia por lo sucedido. Todo el estudiantado está cansado que sigan sucediendo estas cosas tan lamentables y tan injustas, ya que como jóvenes somos amantes de la paz y la vida”. (La Tercera, 24 de mayo)

El cuerpo de Ronald fue llevado hasta la Iglesia Gratitud Nacional, donde se realizó el velorio durante el sábado 24 de mayo. Ese día, Ricardo García Rodríguez, ministro del Interior de la dictadura, dijo que el hecho era “lamentable, como la muerte de todo ciudadano”, añadiendo que esperaba que se esclareciera la situación (LUN, 25 de mayo). ([1])

El funeral se realizó el domingo 25 de mayo de 1986, día en que el Consejo de Federaciones de Estudiantes de Chile (CONFECH) cerraba su segundo Congreso Nacional, el que adoptó el nombre de Ronal Wood. La Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile llamó a portar claveles blancos para asistir al funeral (LUN, 25 de mayo).

Brutalidad policial

La nave principal de la Gratitud Nacional no pudo contener la masiva presencia de asistentes. Por calle Cumming y por la Alameda Bernardo O”Higgins la gente se agolpó a presenciar la misa fúnebre. No fue una ceremonia tranquila.

En el exterior, la presencia policial tensó el ambiente y esto se agudizó cuando carabineros exigían que el cortejo fuera en vehículos y por un recorrido diferente, prohibiendo así el desplazamiento a pie hasta el cementerio general. Hubo al menos un disparo al aire (LUN, 26 de mayo) e incluso se denunció un disparo al interior de la Iglesia.

Carabineros usó bombas lacrimógenas, mientras sacerdotes y dirigentes estudiantiles buscaron negociar con la policía. Humberto Burotto Guevara (FECH), Tomás Jocelyn Holt (FEUC), apoyados por el sindicalista Manuel Bustos Huerta pudieron al menos bajar la intensidad de la represión.

El cortejo fue obligado a desplazarse por Cumming. En calle Catedral, “los uniformados, ante la lentitud de la columna, optaron por apresura y desviar la carroza de su recorrido pactado” (LUN, 26 de mayo). En medio del desplazamiento, Carabineros intentó apropiarse del vehículo fúnebre, en un tipo de acción sacrílega ya realizada en otros funerales. No obstante, la embestida policial fue resistida por familiares y estudiantes. Ya era un cortejo multitudinario (La Cuarta, 26 de mayo).

“¡Hasta cuándo los impíos!”

En el cementerio general, más de una decena de personas habló ante los asistentes, en especial representantes de la iglesia católica. El Vicario de la Pastoral Universitaria, Mario Garfias Villarreal, hizo un discurso que evidenció la preocupación por los efectos que deja en las personas la violencia criminal ejercida por la dictadura:

no nos contagiemos con la muerte ni la violencia de otros. No nos volvamos vengadores y verdugos” (La Cuarta, 26 de mayo).

Frente a la gente reunida, también habló el padre agustino francés, Olivier D’Argouges. En su calidad de Vicario Episcopal de la zona oeste de la Arquidiócesis de Santiago, realizó un llamado de justicia:

Dios de la Justicia, manifiéstate. Da el pago a los soberbios. Hasta cuándo los impíos. Hasta cuándo, Señor, pronunciarán y hablarán cosas duras y se vanagloriarán todos los que cometen injusticia y pecado” (LUN 26 de mayo)

También entregaron sus mensajes, Humberto Burotto, presidente de la FECH, y José Sanfuentes, dirigente del Movimiento Democrático y Popular (MDP). No obstante, sus discursos no fueron reproducidos en la prensa.

El funeral de Ronald Wood Gwiazdon finalizó con incidentes entre asistentes y la policía. Hubo 21 personas detenidas en los enfrentamientos en el cementerio y sus inmediaciones. Hubo barricadas posteriores en la comuna de Maipú, donde vivía la familia Wood Gwiazdon (La Cuarta, 26 de mayo)


[1] Como evidencia de la falsa preocupación e indolencia de las autoridades civiles de la dictadura, pocos días antes, este abogado y ministro había recibido la carta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, pidiéndole respuesta por 758 personas detenidas y hechas desaparecer. Él ni la dictadura nunca respondieron.